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La
instalación se presenta en Artium el día 25 de abril, el 21 de junio
viajará al CDAN de Huesca. Las tres instituciones han coeditado el libro
Fallujah, con textos de Javier González de Durana, Siah Armajani
y Lola Jiménez Blanco. Huesca cuenta con obra de Armajani, la
intervención en el paisaje Mesa de picnic para Huesca en el Valle
de Pineta dentro de la Colección-Itinerario Arte y Naturaleza.
En la tarde del 26 de abril, aviones nazis bombardearon el pueblo vasco
de Guernica, mataron a dos mil civiles e hirieron a muchos más. Donde
había muros, puertas, ventanas o terrazas, sólo grandes boquetes
permitieron ver negros interiores con la habitual confusión de enseres y
muebles revueltos por la explosión. Picasso conmovido al contemplar la
fotografía titulada Visiones de Guernica en llamas, encontró su
tema, o más bien la furiosa situación lo había encontrado a él. En mayo
ya había terminado decenas de bocetos de una pintura monumental para el
pabellón de España en la Feria Internacional que se inauguraría en París
el 12 de julio de 1937. En enero recibió el encargo, a primeros de
abril, no había comenzado a pintarlo.
Sesenta años después de la Segunda Guerra Mundial, Vietnam, Kosovo,
Irán, Afganistán, Iraq y lamentablemente tantos otros conflictos,
Guernica se ha convertido en la más eminente imagen unida en el
inconsciente colectivo contra todas las guerras.
El día 7 de noviembre de 2004, un nuevo episodio del drama humano
sucedió cuando las tropas aliadas, británicas y norteamericanas, lanzan
la ofensiva Phantom Fury contra la ciudad de Fallujah como respuesta al
asesinato de cuatro norteamericanos calcinados y colgados de un puente
sobre el río Eúfrates. Las terribles imágenes impresionaron al mundo. La
ciudad fue arrasada con armas de destrucción masiva de alta tecnología.
Más de seis mil personas perdieron la vida, entre casas destruidas,
hospitales y escuelas atacados. Se calcula que más de doscientas mil
personas siguen desplazadas hoy en día.
La información del ataque indiscriminado resultó filtrada por un
terrible silencio, pero cuando las brutales imágenes de la ciudad
silenciosa, los restos de la huida y el exilio llenaron los medios de
comunicación, Armajani, uno de los máximos representantes del llamado
arte público, no pudo quedarse impasible ante un mundo profundamente
desmembrado. De origen iraní, de formación islámica y residente desde
los 21 años en Estados Unidos, opta por no guardar silencio pese a las
dificultades que implican en el país de las libertades ir en contra de
la lealtad patriótica americana.
Su esfuerzo ha ido encaminado básicamente a repensar el espacio público
desde una posición que tanto para el artista como para el posible
espectador entraña una doble actividad: la de la contemplación, pero
también la del activismo artístico y social. Su sensibilidad hacia las
preocupaciones humanas le hacen proponer mediante sus obras,
alternativas para contribuir a crear mejores condiciones de vida tanto
para el ciudadano como para la colectividad de la que forma parte.
La necesidad de actuar cuando la destrucción deliberada ignora la vida
de civiles indefensos impulsó a Armajani a pensar Fallujah, obra
que recupera signos iconográficos del Guernica de Picasso y que puede
ser comparada desde el punto de vista conceptual como un retrato de la
guerra y su crueldad con la sociedad civil.
En Fantasías de la repetición, Peter Handke propone: descríbeme
un lugar. Si todo el mundo pudiera hacerlo, habría paz. Armajani, nos
describe con inusitada eficacia el dolor de la perdida colectiva. La
casa como testigo fundamental de las vivencias sangrantes de una
sociedad que vive la más profunda violencia. Armajani nos hace pensar
como en el transcurso de nuestra actividad inmediata, no somos
especialmente conscientes de nuestro entorno ni nos damos cuenta de cada
silla que utilizamos. El campo público es una noción de referencia al
lugar en que se produce la actividad. Y el lugar es la necesaria
implicación de estar en la comunidad. La sutil instrumentalización que
realiza Armajani subraya los principios de preocupación democrática y
pensamiento comprometido a través de la sutil construcción transparente
que hace patente la ausencia del ámbito de intimidad y la desaparición
de las personas en la tragedia.
Con Fallujah, al cumplirse setenta años de la creación del
Guernica y 25 años de su regreso a España, Siah Armajani recuerda que el
trabajo de Picasso no ha acabado y que cada generación artística tiene
la responsabilidad de reavivarlo en concordancia con los sucesos
contemporáneos. La sociedad no sólo exige el debate sino que su
vitalidad depende de forma decisiva de la capacidad de su discurso. La
tarea del artista consiste en poner la creatividad individual en
comunicación con la experiencia colectiva dentro de un contexto cultural
y la responsabilidad de nuestros centros es la de elevar las plataformas
desde las que poder divisar una futura sociedad en paz, más culta y más
justa, como cita Javier González de Durana en el preámbulo de esta misma
colección que inició la andadura de Artium hace ahora cinco años.
Más información
Fuente: Textos,
CDAN ; Fotografía, Cortesía de Lannan Foundation, Santa Fe, Nuevo
México, USA.
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