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Mayo
de 2003 en las estribaciones del desierto de Los Monegros, en Huesca.
Fernando Casás inaugura una intervención artística en el paisaje bajo el
título Árboles como arqueología y que forma parte de la
Colección-Itinerario Arte y Naturaleza del CDAN. Se trata de una
escultura compuesta por 8 monolitos de granito con una altura de más de
cinco metros de altura y dos olivos que se alzan encima de un acantilado
de piedra arenisca rojiza sobre el impresionante paisaje de Los
Monegros.
El reencuentro con la naturaleza está presente en la vida y la obra de
Fernando Casás. Los paisajes naturales de Brasil y Galicia han influido
en sus obras utilizando la diversidad de materiales que le brinda la
naturaleza, desde los troncos del Amazonas hasta los materiales del
litoral gallego. En ellos ha llevado a cabo uno de los puntos básicos de
su trabajo: la investigación de los diversos procesos de descomposición
y transformación de la naturaleza, por elementos naturales como el
viento, por insectos como las termitas y por procesos y materiales
industriales como el poliéster. Las esculturas de Casás tienden a ser
monumentales; mediante ellas busca eliminar las fronteras que la
civilización ha construido entre la naturaleza, el mundo de la cultura y
su percepción, buscando que las personas modifiquen su sensibilidad
hacia la naturaleza y perciban el paisaje desde el respeto.
Emocionalmente, de un modo muy visual, la poética de Casás nos lleva a
sentir que, en aquel universo primigenio, hombre, mundo, cosmos y
naturaleza no son términos alejados.
Es precisamente esta poética la que lleva a Casás a crear Árboles como
arqueología cuya justificación viene descrita en el catálogo de la
exposición Arqueología del no-lugar (2004), celebrada en el Círculo de
Bellas Artes de Madrid:
"[…] La elección del emplazamiento no podía ser otra que el desierto de
Monegros, donde la naturaleza ha perdido la memoria de su bosque. La
escultura consta de dos árboles naturales plantados en medio de un
conjunto de ocho troncos de granito. Ubicadas en el alto de una de estas
montañas cortadas por el viento y cuyos laterales son totalmente
erosionados, esta escultura puede ser vista desde la distancia integrada
al entorno monumental: arqueología de una vida que ha existido."
En la actualidad, Fernando Casás participa en la exposición colectiva
Deambulatorios de una jornada, en el principio y el proyecto Tindaya,
donde se muestran obras de Robert Smithson, Hamish Fulton, Christo &
Jeanne-Claude, Nancy Holt, etc. Se trata de una exposición producida por
el Centro de Arte Juan Ismael en Puerto Rosario, Fuerteventura, hasta el
14 de abril de 2007.
Cómo llegar a Árboles como arqueología
La obra
se encuentra a tan sólo 20 km. de la ciudad de Huesca en dirección a
Sariñena.
Podemos salir de Huesca por la carretera A-1310 en dirección a Sariñena.
Tras pasar por el pueblo de Albero Alto
continuamos por la A-1310 un kilómetro más, subiendo primero un pequeño puerto
y, tras pasar junto a una gran encina solitaria situada al lado de la
carretera, nos preparamos para tomar el desvío a mano derecha, donde un
letrero nos informa ya de la existencia de la obra en dirección a Piracés.
Seguimos por una estrecha carretera durante casi cuatro kilómetros.
Después de este trayecto, observaremos desde la carretera la ermita de
la Virgen de la Corona sobre una colina, justo al lado derecho.
Es
el momento de desviarse por un camino de piedras y, si vamos en coche,
es recomendable aparcarlo allí, junto al camino. Nos
dirigiremos a pie hacia la ermita y continuaremos de frente por el
camino, dejando el pinar existente a un lado. Dejando atrás el
bosque, encontraremos ante nuestros ojos las ocho columnas de granito y
los dos olivos centenarios que componen la obra de Fernando Casás y, desde allí,
desde lo alto de aquel acantilado, seremos testigos de un paisaje
sorprendente: el desierto de Los Monegros, con sus sierras en el
horizonte y sus muelas y tozales justo a nuestros pies. En los días claros,
un paseo por el cerro en el que se encuentra la obra nos permitirá
valorar la riqueza paisajística del entorno en varios puntos cardinales,
desde las sierras prepirenaicas exteriores hasta las casi desérticas
sierras de Alcubierre o de Lanaja, pasando por las llanuras de la Hoya
de Huesca.
Más información:
Textos: CDAN y referencias al
catálogo de la exposición Arqueología del no-lugar (2004), celebrada en
el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Fotografías: Esteban Ania.
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