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En
junio de 2000, Siah Armajani inauguró su primera intervención artística
en el paisaje español. Y el lugar elegido para ello fue el hermoso valle
de Pineta, justo a las puertas del Parque Nacional de Ordesa y Monte
Perdido. El artista iraní afirmó en el acto de inauguración que la
filosofía de su arte consiste en “ser un arte útil y abrirlo a todo el
mundo”. No en vano, desde sus comienzos plenamente conceptuales, hasta
su actual reto a los límites entre las bellas artes, carpintería,
diseño, urbanismo o ingeniería, Armajani entiende sus obras como objetos
que han de cumplir una función pública y democrática y reivindican ser
usadas por una comunidad sobre la que se quiere incidir en su vida y
necesidades cotidianas.
Y de esta forma, encontró en los paisajes del Pirineo aragonés el
espacio adecuado en el que su arte podría cumplir con esa función
democrática, de encuentro entre las gentes y de implicación al mismo
tiempo con la población local. Turistas, montañeros, escolares y vecinos
de las poblaciones cercanas como Bielsa utilizan con frecuencia la
Mesa de picnic para Huesca, sabiendo que significa algo más que un
mero lugar para el descanso antes de seguir adentrándose en el interior
de uno de los valles mejor conservados del Pirineo. Probablemente
algunos de los visitantes de hoy en día sean aquellos escolares que
eligieron hace unos años los cuatro poemas de Federico García Lorca que
se pueden leer en los atriles de la mesa de picnic. Bajo el título de
Tierra, Rincón del cielo, Medialuna y La acogida y
la muerte. Y es que, coincidiendo con el centenario del nacimiento
del
poeta
andaluz, por quien Armajani siente una profunda admiración, decidió
incorporar su genial poesía a la obra haciendo un guiño a la cultura
oral y al diálogo que se encuentran en la base filosófica de esta
intervención artística.
Una idea de la magnitud de Mesa de picnic para Huesca es su
dimensión: 49 m2 (7 metros de largo por 7 de ancho) con una
altura de 3,5 m. Fue construida íntegramente con madera de iroco, muy
resistente a la humedad y dispone de un techo ligeramente inclinado,
sostenido por cuatro pilares. La mesa cuenta con ocho bancadas, que
rodean el perímetro de la mesa y que en cada uno de los laterales dejan
espacio a los cuatro atriles que contienen los poemas de García Lorca
para su disfrute. La capacidad de la mesa es de 25 personas, lo que
muestra con rotundidad la función social que buscaba el artista.
Se trata en definitiva de una obra con la que Armajani ha pretendido
incorporarse a la vida cotidiana del valle de Pineta, dando respuesta a
las necesidades de la comunidad en la que se sitúa.
Cómo llegar a Mesa
de picnic para Huesca
La
obra se encuentra a 3 km. de la localidad de Bielsa en dirección al
Parador Nacional de Turismo y a la zona de acampada que se encuentran en
el fondo del valle de Pineta.
Desde Huesca o desde Lérida, tomar la N-240 hasta Barbastro. En
Barbastro, seguir en dirección Aínsa / Bielsa, primero por la N-123 y
posteriormente por la A-138. Tras atravesar la localidad de Aínsa (donde
se puede aprovechar para visitar su plaza medieval), continuar por la
A-138 en dirección a Bielsa / Frontera francesa. Al llegar a esta
localidad, dirigirse por la HU-V-6402 en dirección al Parador Nacional
de Turismo de Bielsa. Después de dejar atrás esta población, así como el
embalse de Pineta, a unos tres kilómetros se encuentra la señal con
fondo rosa que indica la ubicación de la Mesa de picnic para Huesca,
situada a unos 100 m. al lado izquierdo de la carretera en dirección al
Parador. Aunque es de sencilla localización, al encontrarse entre pinos
y abetos puede no hallarse a primera vista.
Si las condiciones climáticas son favorables, se puede realizar un
hermoso paseo andando o en bicicleta de montaña desde la localidad de
Bielsa hasta la intervención artística (unos tres kilómetros). También
se puede alargar este paseo hasta el Parador Nacional de Turismo, desde
donde se pueden contemplar las Tres Sorores: El Monte Perdido (3.348
m.), el Cilindro de Marboré (3.325 m.) y el Pico Añisclo –también
conocido como Soum de Ramond- (3.262 m.), así como la majestuosa caída
del agua de sus decenas de cascadas, lo que convierte a este ecosistema
en un paisaje sonoro.
Más información:
Textos: CDAN ; Fotografías: CDAN y Javier
Campano.
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